Quién es Lil Nas X, el hombre que creó el hit de 2019 con 30 dólares

Escrito por el agosto 7, 2019

Un somnoliento lunes a la mañana, en los establos del Griffith Park de Los Ángeles, Lil Nas X tiene, como dice su canción, “exactamente un caballo en la espalda”. ¶ Nas -nombre verdadero: Montero Hill- es el rapero y erudito de la internet de 20 años detrás del éxito más improbable de este año (o de cualquier otro): la mezcla de country y hip-hop “Old Town Road”. Hace un par de meses, había abandonado la universidad y dormía en el sofá de su hermana en Atlanta con un balance negativo en su cuenta de Wells Fargo. Ahora, superó el récord de streamings en una semana de Drake y ocupó durante cinco semanas el puesto Número Uno en singles, ahuyentando otra nueva canción de Taylor Swift de la cima del ranking. Como él mismo lo dice: “Últimamente el tiempo pasó volando”.

Hoy, el video de “Old Town Road” tiene más de 62 millones de visitas en YouTube, y probablemente tendría más, pero Nas hizo ese video él mismo antes de ser famoso, así que es solo la canción sonando sobre clips del videojuego Red Dead Redemption 2. Ahora que es un artista de un sello importante, necesita un video de verdad, preferiblemente con caballos de verdad.

Ahí es donde entra Scott Perez. Un cuarentón rubicundo de jeans y botas sucias que fue criador de caballos en series como Godless y Westworld. “¿Alguna vez anduviste a caballo?”, le pregunta Perez a Nas caminando hacia el corral, con su casi metro noventa, jeans ajustados y Vans recién sacadas de la caja.

“No”, dice Nas alegre.

“Bueno, siempre hay una primera vez”, dice Perez. “Vamos a subirte a que andes un poco, para asegurarnos de que estés cómodo. Y si en algún momento te querés bajar, está todo bien”.

“Entiendo”, dice Nas, sonriendo.

Si Lil Nas X parece cómodo dejándose llevar por la corriente, es porque lo viene haciendo mucho. Hasta febrero, casi no había salido del estado de Georgia. En marzo, fue a Nueva York a encontrarse con managers y firmar su contrato discográfico. Era su segunda vez en un avión (la primera viajó a Texas para visitar a su hermanastra en el Ejército). Un par de semanas después, viajó a L.A. por primera vez, y se enteró de que “Old Town Road” había llegado al Número Uno el día que cumplía 20. En el último tiempo, casi todos los días fueron el día más surrealista de su vida, hasta el día siguiente.

Lo cual quizás explique por qué esta mañana, montado sobre un caballo marrón y blanco llamado Scout, Nas tiene la calma y la seguridad de un hombre que siempre esperó este momento: aprender a andar a caballo para filmar un video para su hit global. Mientras juega con las riendas, un segundo entrenador, Bobby Lovgreen, le da instrucciones.

“Patealo un poco más fuerte”, dice Lovgreen.

“No quiero que se enoje”, dice Nas.

“No se va a enojar, te lo prometo”.

Nas duda. Perez interviene desde su propio caballo: “Está bien tener miedo”.

Nas lo mira y sonríe. “No tengo miedo”.

***

Es difícil imaginar que algo pueda asustar a Lil Nas X. Es alguien de bajo perfil, que escucha mucho y tiene modales suaves, y que parece tomarse todo con calma. Está casi siempre relajado, y no solo por el porro (aunque probablemente sea también por el porro). Tiene talento para entender a la gente más grande que él (eso implica a casi toda la gente que lo rodea) con una mezcla de interés y confusión común en adolescentes inteligentes. Quizás piense que sos un tonto incapaz de 117 años, pero es lo suficientemente amable como para tratarte bien de todos modos.

Nacido en Atlanta en 1999, Nas vivió con sus padres hasta los 6 años. Cuando se separaron, se mudó con su mamá y su abuela a Bankhead Courts, una zona áspera de viviendas públicas en el oeste de la ciudad. Las drogas y la violencia estaban siempre presentes; Nas dice que nunca vio cómo mataban a nadie cercano a él, pero que conoce a mucha gente que sí.

A los 9, Nas y su hermano se fueron a vivir con su papá, que se había vuelto a casar y mudado a un suburbio pequeño y silencioso en el condado de Cobb. “Me acuerdo que no quería ir”, dice Nas. “No quería dejar un lugar al que me había acostumbrado. Pero era mejor para mí. Hay mucha mierda en Atlanta. Si me hubiera quedado ahí, habría caído en malas manos”.

Nas habla de la relación con su mamá en una de sus primeras canciones, “Carry On”: “¿Cómo podés dejar solo a tu hijo, y verlo cada dos meses? ¿No podés llamar al nigga?”. Pero dice que hace años que perdieron contacto, y no supo nada de ella desde que salió “Old Town Road”.

Nas era un chico inteligente; se describe como el payaso de la clase. Empezó a tocar la trompeta en cuarto grado, y en la secundaria ya era lo suficientemente bueno como para ser el trompetista principal. Pero la dejó porque “no quería parecer aburrido”. En esa época, su papá mudó a la familia a un pueblito llamado Lithia Springs. Cuando Nas empezó la secundaria, su vida social migró a internet. “Ahí fue cuando dejé de hacer todas las actividades extracurriculares”, dice. “Estaba en internet todo el puto tiempo. Empecé a aislarme, no sé por qué. Creo que estaba tratando de descubrir quién era”.

Se metió de lleno en Twitter, posteando memes y chistes en diferentes cuentas. Dice que siempre supo que quería hacer algo creativo, pero no estaba seguro de qué. La idea de los tweets era desarrollar una base de seguidores para tener una plataforma donde publicitarse. Al principio, probó la comedia, y posteaba videos tontos en Facebook y Vine. Un día decidió darle una oportunidad a la música. Fue a mediados de 2018, y acababa de terminar el primer año en la Universidad de West Georgia, donde estudiaba Ciencia Informática, y consideró, brevemente, ser cirujano cardiovascular. “Yo planeaba usar el verano para estudiar”, dice. “Pero un día me aburrí e hice esta canción”.

Nas se crio escuchando hip-hop -Drake, Kendrick Lamar, Kid Cudi- y siempre disfrutó de escribir. “Pero la música no era algo que yo me viera haciendo”, dice. Cuando hizo una canción llamada “Shame” y la posteó en SoundCloud, “la gente cogía mientras la escuchaba”, dice. “Yo no soy… ¿cuál es esa palabra cuando creés mucho en la magia? Supersticioso. No soy supersticioso, pero mientras escuchaba la base, se me ocurrían melodías y flows. Ni siquiera tuve que pensar; fue como una fuerza o algo así”.

Un par de días antes de que empezara el segundo semestre, Nas le dijo a su papá y a su madrastra que se iba a tomar un tiempo de la universidad para hacer música. En realidad, ya había dejado (“aunque el otro día descubrí que sigo anotado”, dice, “así que supongo que no dejé bien”). Se mudó a lo de su hermana, y vivía del dinero que había ahorrado trabajando de cajero en una cadena de pollos y como asistente en Six Flags, donde supervisaba juegos infantiles. No tenía auto ni licencia de conductor. “No tenía sentido el registro”, dice, “porque ¿cuándo iba a tener auto?”.

Nas posteó un par de canciones más, pero no pegaron mucho. “Podía postear un tweet gracioso y que lo retuitearan 2.000 veces”, dice. “Después posteaba una canción y tenía, no sé, diez”. Una noche cerca de Halloween, estaba buscando bases en YouTube cuando encontró una de un chico de 19 años en Holanda llamado YoungKio. Algo de esa pista -construida sobre un sampleo sin permiso de un banjo de un tema de Nine Inch Nails- sentía que le hablaba a él. “Me imaginaba como un cowboy solitario que huye”, dice. “Básicamente, lo que me estaba pasando a mí, pero a través de otra lente”.

Nas pagó 30 dólares por el beat, después se pasó el resto de noviembre escribiendo y reescribiendo la letra. La cultura cowboy no le era familiar: si bien había usado Wranglers de chico (“es Georgia, todo el mundo usa Wranglers”), tuvo que googlear el argot del Oeste. Eligió el título “Old Town Road” porque “sonaba como un lugar country de verdad”.

Desde el principio, su objetivo era crear viralidad. “Era la primera canción genuinamente mía”, dice. “Yo pensé: ‘Tiene que ser corta, tiene que ser pegajosa, tiene que tener frases citables que la gente quiera usar con fotos'”. Ya estaba pensando en los memes.

Nas posteó un fragmento en Twitter a principios de diciembre, y dos semanas después la canción entera. La promocionaba sin parar, retuiteando memes de caballos y cowboys de amigos y seguidores. “Y lentamente fue subiendo”, dice. “La gente dice que yo les pagué a influencers, pero ni siquiera tenía plata para un video. ¿Cómo le voy a pagar a alguien?” A las semanas, lo estaban llamando managers, productores de shows. Aun así, se resistió. “Pensaba: ‘Sé que se viene algo mejor'”, dice.

En marzo, “Old Town Road” ya se metía en los rankings, y Nas no podía resistirse más. Viajó a Nueva York para firmar contrato con Columbia, y un par de semanas después, Billy Ray Cyrus grabó una estrofa para un remix, que ayudó a llevarla al Número Uno. Pero incluso ese dúo aparentemente azaroso era algo cuya existencia Nas había planeado. Dos días después de postear el fragmento en diciembre, posteó: “twitter por favor ayudame a conseguir a billy ray cyrus para esto”. No era un artilugio de troll. “Yo pensaba: ‘¿A quién puedo invitar que cree un momento?'”, dice. “Billy es un gran artista de country, lo conocen generaciones por su música o por la TV” (se refiere al programa de su hija Miley, Hannah Montana). Obviamente, tres meses después, el universo cumplió.

“Twitter puede hacer que pasen muchas cosas si conseguís los suficientes retweets”, dice Nas.

***

 
Nas y Billy Ray Cyrus en Stagecoach en California; aparecieron sin previo aviso en un set de Diplo
Nas y Billy Ray Cyrus en Stagecoach en California; aparecieron sin previo aviso en un set de Diplo Fuente: AFP – Crédito: Frazer Harrison-Getty Images North America

Un par de días después de su entrenamiento de caballo, Nas está en el set del video de “Old Town Road”. El concepto es él en el papel de un ladrón de bancos del 1800 que se escapa por un agujero y se transporta mágicamente a un barrio actual de L.A.; Chris Rock tiene un cameo como sheriff. Filmaron las escenas del Viejo Oeste ayer, en un cañón sin señal de teléfono. Fue tanto el tiempo que Nas no pudo revisar Twitter que no sabía qué hacer con las manos. “Fue el peor día de mi vida”, bromea.

Hoy están filmando en L.A., con un tractor, un par de caballos y una Maserati roja. Mientras Nas está en una camioneta filmando primeros planos, Cyrus se relaja en su camarín con su esposa, Tish, y su hija Noah. Escuchó por primera vez “Old Town Road” cuando su manager le preguntó si le interesaba aparecer como invitado. Cyrus reaccionó con confusión: “¿Para qué me quiere? ¡Es perfecto!”. Finalmente le dio un empujón para las radios country. “Creo que en el momento estaba en el puesto 19”, dice Cyrus. “Yo pensé que podía hacer que llegara al 9”. Con Tish y una compositora llamada Jocelyn “Jozzy” Donald, armó su estrofa en 15 minutos.

Fue en esa época que Billboard anunció que iba a sacar la canción de los rankings de country con la excusa de que no contenía los elementos musicales apropiados. Pero internet se puso del lado de Nas, y al final la controversia solo hizo que el tema fuera más popular: tras la decisión de Billboard, salió el remix de Cyrus, y a la semana era el mayor éxito del país.

Cyrus, por su parte, está disfrutando como loco de este momento. “Nunca pensé que iba a hacer esto de nuevo a los 57”, se asombra. Parece feliz de estar trabajando con Lil Nas X, a quien compara, con cara de serio, con Thomas Edison y Henry Ford. “Creo que Lil Nas es un héroe que apareció cuando el mundo necesitaba un héroe”, dice Cyrus. “En una época en la que estamos tan divididos, él es una luz en el universo”.

Agrega que Nas le recuerda un poco a sí mismo: pobre de chico, rechazado por los guardianes de los límites, sin casa antes de su primer hit. “Esto va a parecer loco, pero yo veo a Nas como un hijo”, dice Cyrus (desde un sofá a unos metros, Noah, su verdadera hija, resopla).

Cyrus también le dio un consejo práctico. “Me dijo que comprara un campo”, dice Nas.

***

Dos días después, Nas se sube a una Sprinter en la puerta de su hotel en Hollywood para ir a su primera presentación pública. En sintonía con la locura de las últimas semanas, es un show en Stagecoach, el Coachella de la música country.

En el camino recordamos que Nas apenas salió de la adolescencia. Hay una parada en un CVS porque se olvidó las medias. Después dice que tiene hambre y obliga a un desvío por un In ‘N Out (que se vuelve un meet-and-greet con fans). La cajera le da unos sombreros de papel para que firme. Él los mira y murmura: “No tengo firma”.

Pero si tiene alguna ansiedad respecto de dar el primer show de su vida, en un festival para 80.000 personas, no parece. A mitad de camino se duerme con la cabeza en la ventanilla.

Más allá de su nuevo equipo, que crece día a día, y ocasionalmente su padre, no tiene un gran círculo cercano de amigos con los que hablar de sus ideas. “En general uso a la persona que me estuvo ayudando con las decisiones hasta ahora, y ese sería yo”.

Está en un lugar intermedio curioso. Dice que hay dinero por todas partes (“pronto voy a ser millonario, si es que no lo soy ya”). Pero sigue viviendo con su papá y su madrastra, aunque cree que en breve se mudará a L.A. Admite que, por momentos, haberse vuelto una figura pública de la noche a la mañana fue abrumador.

Muchas de las nuevas canciones que viene trabajando hablan del éxito repentino; les habla a los incrédulos, a los trolls. Todavía no logró un sonido específico: como él dice, “no llevo ni siquiera un año haciendo música”. Ningún tema nuevo tiene un sonido country. A él no le interesa hacer otras doce “Old Town Roads”. Aun así, tiene un saludable sentido del humor acerca de aprovechar esta situación al máximo. “Soy un famoso de Twitter pero en la vida real”, dice. “En lugar de menciones, es gente real que se me acerca. Me dan la mano en lugar de likearme”.

Pero si le preguntás si siente que la cosa está fuera de control -si su carrera se mueve demasiado rápido- te dice que no: “Honestamente, siento que no es lo suficientemente rápido”.

Por: Josh Eells para Rolling Stone Argentina


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